Hagan cola, por favor…

A la hora convenida, el “Pequeño Oliver”, con sus casi 400 metros de longitud, ha ido amainando la velocidad y se ha puesto en la cola que, ordenadamente, va a tomar el turno de paso por el Canal de Suez a lo largo de la noche del domingo al lunes. Está a la espera; y parece que va a haber algún retraso sobre el horario previsto. Si se observa el conjunto en los mapas y posiciones que dan los satélites, todo parece confuso y complicado. Pero todo se ordena y regula, finalmente, para navegar –sea de día o de noche– por una de las infraestructuras de ingeniería mayores del mundo…

El “MSC Oliver”, finalmente, ha llegado a ver al “MSC Maxine”, que le precederá en el paso del Canal como estaba previsto. Delante irán otros gigantes del mar: el “CMA CGM Aquila”, que procedía de Beirut, y el “MSC Fabiola”, un portacontenedores de 366 metros. Detrás del Oliver, en el turno establecido, está el “Emma Maersk”, otro veterano muy conocido en Valencia, un gigante de casi 400 metros cuando fue botado, en 2006, como pionero entre los de gigantesca Clase E.

Cada día del año el Canal de Suez es transitado por entre 40 o 50 buques de todo tipo, tamaño y bandera. Aunque casi la mitad de las circulaciones que recibe son portacontenedores, por el Canal pasa todo el que quiere ahorrarse navegar dando toda la vuelta África, incluyendo los buques de guerra y los cruceros turísticos. En el año 2015, los buques que usaron esta vía de navegación de peaje fueron 17.483; los expertos en  estadísticas, que utilizan el paso de buques por Suez como uno de los indicadores mundiales sobre el estado de la economía, están viendo con optimismo que las cifras de Suez, tan decaídas por la crisis, están mejorando a ojos vista desde el pasado mes de marzo.

Egipto, pese a sus muchas y desafortunadas convulsiones políticas, entiende con claridad que el Canal es uno de los pilares de su economía y una pieza clave del comercio mundial: por allí pasa entre el 8 y el 10 por ciento del comercio internacional. Por eso aprovechó los años de crisis para hacer una obra gigantesca que ha mejorado las prestaciones del Canal. Se trata de un segundo canal que permite navegar en ambos sentidos en 72 de los 163 kilómetros del total de esta gigantesca obra de ingeniería que se inauguró en 1869, pero que entró en servicio, en pruebas, ahora hace 150 años, en 1867. La obra acometida por Egipto fue a su estilo: faraónica.

Por orden del presidente Al Sissi se metieron 43 dragas gigantescas a trabajar día y noche y se pudo terminar la tarea en algo más de un año, en vez de los cinco proyectados. Así, desde agosto de 2015, Suez ofrece dos vías de navegación aptas para 20 metros de calado máximo y una altura de hasta 77’5 metros bajo el gran puente que pasa del continente africano al asiático. Egipto invirtió en la operación del canal 8.500 millones de dólares, con la esperanza de que los recursos que recibe por el tránsito (5.300 millones de dólares en el año 2014) puedan ser de 13.200 millones en 2023. Esta meta, que algunos analistas dudan, está aún lejos de hacerse realidad; pero no cabe duda de que es un factor que empuja al país hacia la necesaria estabilidad social y política.

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Acerca de fppuche

Periodista y escritor. Director de “Las Provincias” desde 1999 a 2002. Desde 2011, miembro de la comisión de Gobierno del Consell Valencià de Cultura.
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